Gavarnie

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sábado, 20 de mayo de 2017

Crisis 2018. El informe del HSBC

Cuando los colapsistas escribimos sobre el inminente colapso de la sociedad industrial, nuestros mayores críticos además de tacharnos de catastrofistas, de derrotistas o pesimistas suelen argumentar sus calificaciones con sesudos informes económicos procedentes de bancos de inversión de prestigio en los que se dice que continuaremos creciendo y que el BAU (Bussiness As Usual)  [negocios como siempre] no tiene ninguna barrera para continuar. Los colapsistas no somos más que una panda de amargados vaticinando un fin que nunca llega. 

Pero en otoño de 2016 el prestigioso banco internacional HSBC publicó un informe que no parece avalar el BAU sostenido tradicionalmente. Ahora parece que el banco da la razón a los colapsistas. 

El informe del HSBC muestra que, contrariamente a la narrativa convencional en la industria, incluso a pesar de la abundancia actual de petróleo y gas no convencionales, la mayor parte de la producción mundial de petróleo ya ha llegado a su máximo valor y comienza a descender.

El informe se puede descargar en este enlace.



Crisis 2018. El informe del HSBC



El informe comienza con estos 10 puntos 


1. El mercado del petróleo puede estar sobre-abastecido en la actualidad, pero lo veremos volver al equilibrio en 2017.
2. En esa etapa, la capacidad no utilizada efectiva podría reducirse a sólo el 1% de la oferta y demanda de 96 millones de barriles diarios  [mbd], dejando al mercado mucho más susceptible a interrupciones de como lo fue en años recientes.
3. La demanda de petróleo sigue creciendo alrededor de 1 mbd cada año, y no hay escenarios de descenso de la demanda de petróleo antes de 2040.
4. El 81% de la producción mundial de líquidos ya está en declive (excluyendo futuros desarrollos).
5. Un rango razonable para la tasa de disminución media en la producción post-pico es del 5-7% Equivalente a alrededor de 3-4.5 mbd de producción perdida cada año.
6. Para 2040, esto significa que el mundo podría necesitar reemplazar más de 4 veces la producción actual de petróleo crudo de Arabia Saudita (> 40mbd), sólo para mantener la producción plana.
7. Los campos petrolíferos pequeños típicamente disminuyen dos veces más rápido que los grandes campos, y la oferta global depende cada vez más de campos pequeños: el tamaño de un campo petrolífero típico nuevo ha caído de 500-1.000 mbd hace 40 años, a sólo 75 mbd en esta década.
8. Los nuevos descubrimientos son limitados: el año pasado la tasa de éxito de exploración alcanzó un mínimo récord del 5% y el tamaño medio de cada descubrimiento fue de 24 mbd.
9. El petróleo de roca no porosa (fraking)  de Estados Unidos ha sido un área de crecimiento y se espera una fuerte recuperación, pero sus 4.6 mbd actualmente sólo representan el 5% de la oferta mundial.
10. Mejoras en la producción y la eficiencia de perforación en respuesta a la recesión han enmascarado las tasas de disminución subyacentes en muchas empresas, pero el grado en que es posible seguir haciéndolo se está volviendo mucho más limitado.

El informe del HSBC 

Radicado en Londres, HSBC es el sexto mayor banco mundial, con unos activos por valor de 2,67 billones de dólares. Así que, cuando elabora un informe de investigación para sus clientes sería sensato prestarle atención y ver qué podemos aprender.
El informe de HSBC está basado en los dos principales conjuntos de datos, el de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y el Programa de Sistemas de Energía Global de la Universidad de Uppsala en Suecia.

Entre 2016 y 2020 la producción de los países que no son miembros de la OPEP será plana debido a la disminución en la producción de petróleo convencional, aunque la OPEP continuará aumentando la producción modestamente. 
Esto aumenta el riesgo de un gran shock en el suministro de petróleo mundial alrededor de 2018 que podría “afectar significativamente a los precios”.
El informe afirma que el cénit de demanda (la idea que la demanda dejará de crecer dejando al mundo inundado por un suministro demasiado grande), aunque puede ser un problema relevante, debido a los acuerdos sobre el cambio climático y al crecimiento de tecnologías alternativas, pero no es el reto más inminente:
“Aun en un mundo de crecimiento más lento de la demanda de petróleo, creemos que el mayor reto a largo plazo es compensar el declive en la producción de los campos maduros. La escala de este problema es tal que desde nuestro punto de vista ciertamente bien se podría dar una reducción del suministro global algún tiempo antes de que, siendo realistas, veamos un cénit de la demanda global”.

La actual abundancia ha provocado una caída de los precios del petróleo que han disminuido la rentabilidad de la industria extractiva y ha llevado a importantes recortes en nuevas inversiones para  producción. Esto agravará la probabilidad de una reducción de la oferta global de petróleo a partir de 2018.
La cantidad de petróleo global que ha llegado a su máxima producción  supone ya un 64%. Es decir, bastante más de la mitad del suministro global de petróleo procede de campos maduros y en declive cuya producción está disminuyendo:
Las mejoras en la tecnología de perforación y la eficiencia no mejorarán las cosas porque solo acelerarán la producción a corto plazo, agotando por tanto las reservas existentes. Una perforación más eficiente crea abundancia ahora, pero también acelera el agotamiento, lo que significa que precios más bajos y abundancia de petróleo hoy son precursores de precios más altos y disminución de la oferta mañana. En este caso, concluye el informe:
“…las técnicas que retrasan el declive solo están enmascarando lo que podrían ser tasas más altas de disminución en el futuro”.
En otras palabras, es como si ponemos un grifo a un barril y cuando el barril está próximo a su vaciado y del grifo comienza a salir un chorro cada vez más pequeño, entonces ponemos otro grifo para “mantener la producción”. Esto lo único que hará será vaciar el barril más deprisa.

El informe de HSBC indica que los precios tendrán que subir, debido a la caída en la inversión a causa de la disminución de la rentabilidad en la actual abundancia, lo cual provocará una disminución en la producción. Hay otro escenario en el cual, la economía sigue siendo demasiado débil para provocar una subida del precio del petróleo. La demanda de petróleo sigue baja porque la actividad económica sigue estancada. En ese caso, la inercia del debilitamiento de la economía anticiparía el escenario de HSBC, y la industria petrolífera continuará saliendo del mercado lentamente debido a una rentabilidad cada vez menor.
Si el pronóstico de precios altos del petróleo de HSBC resulta cierto, las subidas de precios del petróleo provocarían una recesión inmediata, y llevaría a costes más altos en todos los niveles, debidos a unos costes energéticos subyacentes más altos.

Las futuras repercusiones para el suministro de petróleo suponen un problema que recibe poca atención en el actual mercado sobre-abastecido. El informe ve un equilibrio del mercado del petróleo en 2017. Posteriormente, las tasas de disminución acelerada serán un factor de creciente tirantez del mercado. Las restricciones de suministro inminentes serán un factor clave que empujará el precio del barril de nuevo por encima de los 75 $/barril a  largo plazo (2018 y más allá).
En definitiva, el informe del HSBC se hace eco de los informes que mucha gente viene presentando desde hace tiempo, muchas veces ignorados por el BAU y por la creencia en el crecimiento infinito. En una próxima entrada continuaré ampliando este tema.

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